¡Decisión a secas para el 2020!

Dom, 12/29/2019 - 17:55 -- alerta
Herbert Mujica Rojas
30-12-2019
 
 

Si hay una tara distintiva de los políticos ésta se llama duda. Nunca toman decisiones firmes sino “consensuadas”, es decir luego de mil y un requiebros y con el “ánimo constructivo” de no herir intereses de nadie. Por eso los clubes electorales, mal llamados partidos, no representan a sus electores, no interpretan sus anhelos de pan y libertad y ¡mucho menos! pueden ejercer o practicar la democracia!
 
Hemos tenido una especie de democracia electoral porque el chiste consistió en elegir a los menos malos y los resultados están a la vista: ex mandatarios suicidados, o ex presos o sospechosos de manejos sucios del dinero del pueblo. Cuando no fue una coima aparecieron los signos exteriores de riqueza o los viajes innumerables, etc.
 
El apetito de “representar” al pueblo se ciñó estrictamente a ganar la curul y con ella el emolumento mensual, honores de protocolo y pitanzas burocráticas, chofer, secretaria, asesores, pasaporte diplomático y demás adefesios.
 
Por tanto si tan miope fue la ambición, olvidando el sagrado deber de pelear por las causas populares, no debió extrañar en el mundo cómo Perú celebraba el cierre del Congreso con integrantes cuasi iletrados y sumamente escasos de mollera.
 
El dilema es simple: o se reconstruyen programáticamente los partidos o se mueren.
 
Conviene mencionar a un segmento que pasa desapercibido aunque su presencia haya constituido no pocas veces en vicio o tara: el periodismo. Hay no más de tres decenas de “politólogos, internacionalistas, estrategas, analistas” y demás istas que se pasean de diario en diario, de canal en canal, de radioemisora en radioemisora. ¿Significa que hay riqueza informativa y de exégesis en la política peruana? Me temo que la respuesta es negativa.
 
¿Cómo lograr que genuinas inteligencias opinen, enriquezcan el panorama con sus planteamientos y conseguir que los trillados se vayan a sembrar nabos a cualquier otro sitio?
 
Hasta hoy no hay quien tenga esa respuesta. La especie de oligarquía mediática señala quiénes sí o quiénes no tienen entrada a los medios. Con un escenario tan limitado no resulta raro que la política peruana esté tan robusta de imbéciles o de sabios de ciencia infusa que tienen respuesta aparente para todos los males.
 
Lo dramático es que a comparación de otros países, los temas en Perú son minúsculos, aderezados de chismes y francamente de segunda o tercera línea porque se abordan las materias que interesan para la provocación de cortinas de humo, de elementos distractores, en una palabra de placebos sin ton ni son.
 
O se toma la decisión de construir un país justo, culto y libre o sobrevivimos como estamos sin gran diferencia con un establo en que cada integrante aporta bulla y turbamulta pero no alamedas de triunfo, determinación de ganadores y sed de victorias esas que el porvenir nos debía al decir de Manuel González Prada.
 
Es hora de tomar decisiones para el 2020.