¡Cipayos contra la izquierda!

Mar, 04/02/2019 - 15:21 -- alerta
Samuel Morales Chavarría
por Samuel Morales Chavarría; samuel_morales_ch@yahoo.com
 
3-4-2019
 
Ronald Gamarra es un demócrata burgués y además es cipayo. Como todo cipayo está al servicio del imperio colonial que lo abastece y nutre a través de esos caballos de Troya llamados ONG los cuales difunden la ponzoña liberal y presionan al movimiento popular y su dirigencia para encuadrarlo a los fines del imperio.
 
Dueño de un corazoncito cinegético ha creído ver su oportunidad y se ha lanzado como todo cipayo, lanza en ristre, contra la izquierda. Hábil como es, en su artículo “Izquierda y Chavismo” (Hildebrandt en sus trece, No 437), ha planteado un ataque de variados objetivos: de un lado, mostrar al amo imperial las bondades de su servicio y asegurar el flujo continuo de lentejas, y de otro, flanquear por la derecha a Verónica Mendoza, con el objetivo de obtener para él y los suyos un lugar de privilegio en la lista parlamentaria del Frente Amplio, en las elecciones que se avecinan.
 
Para ello, nada mejor que acusar para encuadrar. Y para motejar no hay mejor adjetivo que el de chavista, término bajo el cual, el imperio que se desmorona, cree haber encontrado el Sésamo Ábrete para amedrentar a sus eventuales oponentes.  
 
La izquierda, la verdadera izquierda, la que se reclama socialista, la que tiene como bandera eliminar la esclavitud asalariada, la que hace suyo el pensamiento de Marx y Lenin, la ajena al establo parlamentario, por supuesto que no es chavista como tampoco es madurista. Pero eso no quiere decir, ni de lejos, que esté cercana a las posiciones del imperio que se desmorona con su mundo unipolar camino al cementerio.
 
La izquierda, y eso no lo ignora el cipayo del cual nos referimos, no desconoce los límites del proceso venezolano, sobrevinientes de la estructura social y marco institucional en el que se desarrolla, en el cual, un amplio sector –sus sectores medios- funciona como quinta columna del imperio. Por eso, hoy, la parte popular que sostiene al gobierno, es su lado más plebeyo: es el pueblo pueblo y es la mayoría. Y mientras ese pueblo pueblo respalde a su gobierno, podrá decir como el pueblo de Chile durante el gobierno de Allende: “este es un gobierno de mierda, pero es nuestro gobierno”. Y si además de ello, cuenta con el respaldo internacional de Rusia y China principalmente, Venezuela, para desesperación de los cipayos, podrá sobrevivir y con seguridad, reconstruirse.
 
Y lo que no podrá ocultar Ronald Gamarra es el doblez de sus afirmaciones como de sus silencios. Recordando su naturaleza abogadil nos dice: “El silencio no es aceptable cuando existe la obligación de explicarse, dice un principio del derecho”. Pues bien, preguntemos a nuestro cipayo: ¿por qué en todo su largo artículo no hay un solo cuestionamiento al imperio sobre su pretendido derecho de amenazar a Venezuela con invadirla militarmente? o ¿por qué no hay un solo cuestionamiento sobre la facultad imperial de nombrar como virrey a un títere como Guaidó?
 
Preguntar por qué calla Gamarra deviene en ocioso. Todos lo sabemos.
 
Finalmente, no una pregunta a Verónica Mendoza, sino tan sólo una sugerencia: Mire sus flancos. Sobre todo su flanco derecho. Y usted, auto declarada mariateguista haría bien en recordar a la militancia el sentido y  significado de lo que se lee en el túmulo de Mariátegui: “…ahí yacen, esperando impugnador los fundamentos de esos 7 Ensayos”.