¡Amado príncipe, estoy a tus pies y NO lo has notado!

Jue, 07/04/2019 - 14:42 -- alerta
Zully Pinchi Ramírez
 
por Zully Pinchi Ramírez; zullyarlene39@gmail.com
 
5-7-2019
 
Un poema de amor para un hombre a quien llamo “Señor”
 
I
 
Camino viendo al cielo, es tan alto, grande y azul
es como tú que no te puedo alcanzar
yo misma estoy perdida de tanto buscarte.
 
El cielo queda en mi cama y tú eres la estrella que alumbra mis males
estoy embarazada de una obsesión que se niega a nacer para ti.
 
Mi insomnio me lastima como una luz que ciega mi realidad
mi sueño eres tú cuando me miras y no saludas, aunque no me hables
y sienta que quieres huir o rechazarme no me produces pesadillas.
 
Duermes con ella y yo en mi fantasía protagonista, descanso contigo
he dejado a mi compañero de vida para componer una nueva melodía junto a ti
pero al ver que no te importa, me reflejo en el espejo roto de tu brillo
he estropeado al DO y al RE y la voz la tengo apagada, en silencio sin ganas de nada.
 
II
 
Tomé un avión, con doce horas camino a ti, en una vida pasada hubiera venido en barco
para cruzar el charco de un inmenso mar llamado Atlántico
hoy solo hago un clic y tus fotos me llevan a ti, a un Facebook, un Twitter o Instagram.
 
Llevo anclada 18 meses y tu nave no ha soltado sus redes en mis peces
yo te sigo esperando, anhelando que lances el anzuelo y me dejes segura en tu puerto.
 
Entre el plancton y el zooplancton he nadado, buscando salvarte de tu muerte
pero tú vas secuestrado por Plutón y Marte
me he preguntado tantas veces ¿por qué es tan complejo poder amarte?
 
Mi marinero, no diriges el timón hacía mí, tu sirena y mi cantar
eres como una veleta en altamar
en un velero intenté buscarte, pero me has dejado en un faro que alumbra todo
menos el camino que me haga encontrarte en tu profunda penumbra y soledad.
 
III
Me revienta el dolor al ver que en tu amor  no consigo la cura ni la medicina
te amo tanto, pero no hay penicilina para recuperar la razón y mi corazón arde adentro
como si tuviera alcohol y con un lamento que no puede calmar la morfina.
 
Fumando un cigarrillo en la cocina, muero de desesperación, estoy aquí y
no haces nada, no te inmutas, tu alma la tienes blanca y congelada.
 
Romperé el hechizo, el maleficio, el pacto y levantaremos un altar
nuevo donde haremos el amor con permiso y licencia del Dios omnipotente
te salvaré de ese hoyo, echando al diablo y a Morfeo.
 
Te adoro y te quiero libre sin atajos ni ataduras
lleno de colores, en un mundo creado para los dos
amando y volando con las alas del ángel salvador
mi rey, mi enamorado, amado príncipe encantado estoy a tus pies y no lo has notado.