Yanantin[1], la paridad andina vs la cuestión de género

Jue, 06/11/2020 - 12:25 -- alerta
Javier Lajo Lazo
 
por Javier Lajo Lazo; javierlajo@gmail.com
 
12-6-2020
 
Abstract:
 
The "homo-filia", is not to defend diversity, but quite the opposite, it is the existential problem of western monomania, they want to be "one" or better said, "it is the desire or tendency to be unequal", it is their cultural tendency to "unitary and/or odd-itary perfection", as is the characteristic of their God and of their sciences, they use their monomaniac logic (the ch'ulla logic) with which they only get a cosmos one-dimensional, and the "sexual indistinction" or "gender".
 
The western monolatría or its religious cult and epistemological - or scientific - method monomaniatico, creates an existential ambiguity that can be summed up in "the gender polarity" in the "sovereign" western individual. This text is not homophobic, since the Andean cultural environment is rather "mono-phobic". In our Andean world, "everything and we have all been given birth ... what is not farmed is defective", in the Andean world there is no place for monolithic and / or onomaniac defectives, who are the cause and the beginning of all ANOMY, of all oppression, of all colonialism, absolutism and imperialism.
 
El Yanantin - or "andean parity" - is our civilizing paradigm. This text is not an attack on subjectivity, nor on western freedom. But if we must understand together and increasingly the nature of all "identity dysfunction" that occurs in Western civilization by its thinking and its monomaniac and patriarchal logic.
 
The West is not only capitalism and "then socialism", the struggle of peoples who are "beyond Western civilization" and who have been colonized by the West, they fight not only to free themselves from an economic oppression that has them subjected as workers and peasants or proletarians of the countryside and the city, but - in addition - we must free ourselves from an alien civilization whose oppression is much more than just economic and political, it is a cultural, subjective and psychic submission, which is worse than mere submission economic, it is therefore an oppression of civilization.
 
Where the West (with Marxism included) tries to change "the type of family" and / or the type of person and of the reproductive-couple, which in turn implies a change in the "way of life" of its colonized. This is an oppression perhaps bloodier and deeper than the western capitalist oppression, which not only exploits and takes over the physical or bodily effort of the individual, (which is the only thing that the Eurocentric left wants to solve, because it is also the only thing that perceives) but also wishes to possess the SPIRIT of non-western individuals, peoples, cultures and civilizations. And here the so-called "gender problem" is central.
 
RESUMEN: La "homo-filia", no es defender la diversidad, sino todo lo contrario, es el problema existencial de la monomanía occidental, quieren ser "uno" o mejor dicho, "es el deseo o tendencia a ser im-par", es su tendencia cultural a "la perfección unitaria y/o impar-itaria”, tal y cual es la característica de su Dios y de su Ciencia, usan su lógica monomaniaca (la lógica ch'ulla[2]) con lo que solo consiguen  un cosmos unidimensional, y la “indistinción sexual” o “de género”. La monolatría occidental o su culto religioso y método epistemlógico –o científico-- monomaniatico, les crea una ambigüedad existencial que se puede resumir en "la polaridad de género" en el individuo occidental "soberano". Este texto no es homofóbico, puesto que el ambiente cultural andino es más bien "mono-fóbico". En nuestro mundo andino, “todo y todos hemos sido paridos... lo que no es parido es defectuoso”, en el mundo andino no hay sitio para defectuosos monolátricos y/o monomaniacos, que son la causa y el principio de toda anomia, de toda opresión, de todo colonialismo, absolutismo e imperialismo.
 
El Yanantin -o "La paridad andina"- es nuestro paradigma civilizador. Este texto, no es una agresión a la subjetividad, ni a la libertad occidental. Pero si debemos comprender juntos y cada vez más la naturaleza de toda "disfunción identitaria" que se produce en la civilización occidental por su pensamiento y su lógica monomaniaca y patriarcal.
 
Occidente no solo es capitalismo y "luego socialismo", la lucha de los pueblos que están "más allá de la civilización occidental" y que han sido colonizados por occidente, luchan no solo por liberarse de una opresión económica que los tiene sometidos como obreros y campesinos o proletarios del campo y la ciudad, sino que -además-- debemos liberarnos de una civilización ajena cuya opresión es mucho más que solo económica y política, se trata de un sometimiento cultural, subjetivo y psíquico, que es peor que el mero sometimiento económico, es pues una opresión de civilización.
 
Donde occidente (con el marxismo incluido) trata de cambiar "el tipo de familia" y/o el tipo de persona y de pareja-reproductiva, que a su vez implica un cambio del "modo de vida" de sus colonizados. Esta es una opresión tal vez más cruenta y más profunda que la opresión occidental capitalista, que no solo explota y se apodera del esfuerzo físico o corporal del individuo, (que es lo único que quiere resolver la izquierda eurocéntrica, porque además es lo único que percibe) sino que desea poseer, además, el espíritu de los individuos, pueblos, culturas y civilizaciones no-occidentales. Y aquí es central la llamada "problemática de género".
 
Presentación: la monomanía en la sexualidad occidental
 
La diferenciación entre una “cultura monomaniaca” como la occidental y una “cultura paritaria” como es la andina, nos puede enseñar, y demostrar que una no correspondencia entre la sexualidad material y lo que se ha venido en tildar de “identidad de género” (que se da en el plano cultural o “espiritual”) en la cultura occidental, es uno de los temas más importantes en la política actual, dado que ha arrinconado a la izquierda peruana a asumir la bandera LGTB, como su reinvindicación principal y pretende polarizar el choque político, reduciéndolo a posiciones pro y en contra de los LGTB, es decir reducirlo al ambiente cultural occidental. Lo lamentable sería que el Frente Patriótico Peruano-FPP, aparezca en uno de estos “polos”, o junto a los cristianos fundamentalistas, o sea liderado y/o confinado como a la izquierda, junto al MHOL y los LGTB.
 
El Frente Patriótico, debe postular que la crisis de género es un asunto propio de la cultura occidental que implica hoy al Perú, por la ambigüedad cultural de ese mestizaje “bastardo” que está satisfecho y contento con la hegemonía cultural de la matriz occidental, cuando la columna vertebral de nuestra identidad nacional debería ser nuestra cultura andina, sin exclusiones ni discriminaciones, tal como lo practica la cultura del criollaje occidental. pero además el FPP debe plantear que sin la debida comprensión y solución del “tema de género occidental” desde nuestra identidad nacional mestiza, con la matriz andina como principal soporte, raiz y fortaleza del Perú, no se resolverá absolutamente nada.
 
Cuando un individuo cualquiera de identidad cultural criolla y occidental, o "mestizo de criollo", que no conoce el mundo andino, sufre una crisis de identidad "de género"; ésta “crisis” es muy diferente al proceso de “identificación” o “individuación”, cuando se tiene un sello cultural andino, por vivir o haber vivido una cultura paritaria, como la Andina (que ya ha influido al total de las clases sociales del Perú), en menor o mayor escala, se goza desde la cuna de un desarrollo psíquico muy diferente a los de cultura occidental, porque la identidad sexual material, crece apoyada por una identidad de género existencial correspondiente solo a uno de los dos sujetos de la cosmovisión paritaria y no a los dos, como suele suceder en los individuos criollos y mestizos de  cultura occidental.
 
Es por eso que cuando el niño y/o adolescente andino, descubre o hace consciencia de que sus funciones hormonales se incrementan y anhela unirse a una pareja del "otro" sexo o sexo opuesto y complementario, encuentra que el proceso correspondiente a la IDENTIDAD DE GÉNERO, ya tuvo lugar o se manifestó “desde la cuna”, ya que la naturaleza de la cultura andina ha ido alimentando una u otra (y nunca ambas) de estas dos identidades cósmicas paritarias (EL YANANTIN), es decir, el individuo andino vive muy consciente y asume una de las dos partes del cosmos que “cruzadas” componen la existencia, cada una con su identidad propia. Así pues, el varón y la mujer de cultura andina, es decir la pareja andina sabe y vive su sexualidad paritaria[3].
 
En cambio, el individuo occidental vive un ambiente cultural “monomaniaco”, en donde no solo se vive el principio rector o paradigma de “la unidad cósmica creadora” y total, sino que se busca y se desea “retomar” o retornar a esa “unidad cósmica creadora”: la androgínia, o peor la “a-sexualidad”, tal como lo vamos a explicar[4].
 
En la cultura occidental, su cosmovisión no se compone de una paridad, los criollo occidentales sufren una cos-mono-visión, es decir, el individuo occidental tiene la consciencia de ser o existir, como una uni-dad dentro de un uni-verso, es pues, la occidental, una cos-mono-visión lo cual va a significar que su identidad sexual, vaya a tener problemas cuando se “compone” su "identidad de género". Este conflicto, que se puede apreciar o testimoniar, de cerca en todo individuo, en la etapa adolescente (o aun de niños) que no han tenido una experiencia temprana muy cercana con la experiencia familiar del mundo andino (cosa muy diversa en el Perú). 
 
Pero este conflicto que aparece en la población de cultura occidental u “occidentalizada”, no es del todo solamente "una experiencia individual" o que sólo está referida a una época o etapa histórica, sino que implica todo el desarrollo de occidente. y es que el mundo occidental ha sido hegemonizado por la tendencia filosófica neo-platónica (Tendencia que en lo fundamental postula que “la Unidad es Todo y el Todo es la Unidad”) pues, por ejemplo en la segunda mitad del siglo XVIII, en Europa, la corriente del llamado "Romanticismo"[5] generó una serie de conflictos de personalidad en sus representantes, casi todos varones, que derivaron en aceptar la homosexualidad como una etapa “normal” en el avance del perfeccionamiento espiritual, porque éste “ascenso” en occidente, "tiende" a la androginia –así lo manifestaron sus máximos representantes[6] como Eckart, Swedenborg, Boheme, Shackespeare, etc. dado que "su creador es uno", hubo incluso filósofos "románticos", que postulaban que "así como la humanidad original fue andrógina" esta debería tender a su "perfeccionamiento aceptando la androginia"... y claro que esta “androginia espiritual” derivaba en una “homosexualidad práctica y realista".
 
Con esta declarada "homo-manía" u "homo-filia" de la humanidad eurocéntrica, occidente NO defiende la diversidad, sino todo lo contrario, hacen una defensa cerrada de la monomanía occidental, el criollo culturalmente “quiere ser uno", "es su deseo tender a ser uno", es su tendencia cultural a "la perfección unitaria”, tal y cual es la característica de su Dios y usan su lógica monomaniaca (la lógica ch'ulla), que les crea una ambigüedad existencial que se puede resumir en "la polaridad de género". El individuo occidental "soberano" no depende de su identidad sexual material, el “ser varón o ser mujer” es solo una tendencia subjetiva, psicológica débil, muy inestable y polarizada dentro del individuo.
 
Este texto y discurso no es, ni pretende ser homofóbico, el ambiente cultural andino es más bien "mono- fóbico".   En nuestro mundo andino, todo y todos hemos sido paridos...lo que no es parido es defectuoso, en el mundo andino "la paridad" o lo paritario  -el Yanantin-  es nuestro sello y paradigma como civilización diferente a la Occidental.
 
Esto, no es una agresión a la subjetividad ni a libertad de la “opción” homosexual o a la “identidad de género”, del individuo culturalmente occidental, es más bien, en nuestra comprensión desde el mundo andino, el resultado de una "disfunción identitaria", es decir una no correspondencia entre la “identidad material” sexual y la “identidad de género”, asunto cultural o espiritual, que se produce en la civilización occidental por su pensamiento, por su “práxis” y su lógica monomaniaca y patriarcal.
 
Por otra parte, no creo que el daño que nos hizo y que nos hace España y Europa con la imposición colonial, sea irreparable. Pues ahora tenemos ya los anti-cuerpos y vacunas, contra todas esas enfermedades del cuerpo y del espíritu que nos trajeron y que nos hemos podido agenciar como producto de la lucha contra el colonialismo interno después del marasmo del Virreynato que la "república independiente" (1821) profundizó. Los Andinos estamos más fuertes y curtidos que antes, pero el trabajo y la lucha para reparar lo sufrido, será de largo aliento. Eso sí, va a costarnos mucho esfuerzo físico y mental, pero lo haremos mejor que antes, eso querrán nuestros ancestros.
 
EL tema “de género”, está vinculado, en occidente, con “lo sagrado”
 
Tú, yo y "Todos" somos "irremediablemente paridos" (a menos que seamos clones, pero aun así, las relaciones entre clones como la relaciones homosexuales son i-reproductivas, es decir son relaciones estériles), nunca podremos "Ser Uno" como “son” o aspiran ser los occidentales y viviremos “con un tiempo finito”, y no infinito como lo es ese Dios monoteico cristiano-musulmán-judio; Dios-Ch'ulla, que según dicen sus libros, el Talmud, la Biblia y el Corán, ha creado al "varón" a su imagen y semejanza y a la mujer, la "desprende de la costilla" del varón, es decir, es la mujer "copia de la copia". Este es el concepto en profundidad del "pecado original" y a su vez es el concepto más “contra-natura” que hay de develar. Este es el concepto principal de la problemática llamada “de género”[7].
 
Este concepto del “Dios UNO”, del creador único, a nivel filosófico lo sostiene la corriente neoplatónica, que la inicia Plotino (204-270 d.C), alumno de Amonio Saccas (175 – 242 d.C) corriente filosófica que se genera en Alejandría, Egipto, (en el siglo II d.C) y otros como Numenio, Porfirio, Jámblico, Proclo, Orígenes, Santo Tomás y San Agustín, todos pensadores cristianos que refuerzan con ello, el sentido de la fe cristiana o judeo-cristiana. En este mundo humano-occidental, el "tiempo divino" hace que perdamos el uso del “tiempo humano" en pro de "modelos divinos ideales e irrealizables” (Por ejemplo: La naturaleza del Bien y del Mal), pues cuando naces, traes testículos o traes ovarios, o naces Varón o naces Mujer, los andróginos o "hermafroditas" son una excepción muy especial, es decir, si naciste normal o dentro de la regla, nunca podrás ser "uno... como lo es tu creador", pero como es tu “modelo” tenderás a ser como Él. Pero la identidad cultural es lo que crea o condiciona tu identidad sexual, y lo hace desde la consciencia del uno creador y del todo-uno, y la cos-mono-visión occidental, en donde todo “fue siendo creado” como una “partición” o “derivación “desde el Uno originario o creador”, “cadena de creación” donde hasta el humano “se divide” en dos, así se siente y se ve natural que “al final de los tiempos” hasta el “ser humano” se reincorpora en un solo sexo, que constituye la teoría del androginismo universal final.
 
El “pecado original”, para los de cultura occidental, es lo que los "maldice" antes de haber nacido a esta existencia, sin poder comprender nunca aquella "culpa" primordial de nacer defectuosos (O defec-ados, que es la auto-afectación psíquica, en lo más profundo del “in-consciente” del monoteista), dado que “fuimos arrojados” a un “reino de este mundo" y a “un tiempo humano”, donde "ser par" (ser Yanantin, varón o mujer, en idioma andino) es la “caída de Adán” o “caída originaria”, es decir la naturaleza misma de la existencia, es defectiva, sufriente. Pero, a los culturalmente occidentales, existir como “divididos” o “in-divi-duos”, a su vez es el principal motivo o característica que les impide establecer un “vínculo, puente o amarre de identidad, o un “religare” con el MITO –en el buen sentido del término—de “el creador” su Dios (monolátria), aquel que los hizo defec-tuosos, aquel que los ha “creado”, pero no los hizo “uno o im-par como Él”. (Perdonen si mi discurso hiere algún espíritu sensible, pero para curar o sanar un trauma, debemos ser CLAROS, PRECISOS y un tanto indolentes).
 
El Yanantin: lo sagrado en el mundo andino es una paridad
Tú, yo y "Todos" somos "irremediablemente paridos" y mortales, nunca podremos "Ser Uno" e inmortales o “a-temporales”, como lo es ese Dios monoteico cristiano-musulmán-judío, Dios-Ch'ulla, que ha creado al "varón" a su imagen y semejanza[8] y a la mujer, como "desprendimiento de la costilla" del varón, (es decir, la mujer es "copia de la copia"). Este es el concepto en profundidad del "pecado original". Por tanto, para el occidental, es el “querer superar” esa condición del “pecado original”, es decir, es querer ser UNO O IMPAR,  como lo es el Dios ch’ulla o Dios solitario o Dios ÚNICO o MONOTEO. Así pues, es “aspiración trascendente” del occidental de “superar su condición” par-itaria o dejar de “ser material-cultural y solamente Varón –o- Mujer”, es decir “El Ser” aspira, anhela, “desea ser uno” o deseo-im-paritario, conquistando, invadiendo, sometiendo, deglutiendo, engullendo, al opuesto complementario, al “otro diferente”, siendo este “deseo” la base y principio del deseo colonialista, y también del deseo homosexual o lesbiano (por contradicción). En cambio, el deseo o erotismo en el mundo andino, es por el contrario el deseo de juntarse con el otro diferente, con el “Par” u opuesto complementario para compartir y gozar recíprocamente de la existencia.
 
Si "el Ser", es "indivisible, compacto, absoluto y no tiene fisuras, etc.", entonces NO HAY ESPACIO PARA DOS (Que es el inicio de los "pares”) una conclusión inmediata es, de que NO EXISTE EL SER, lo que occidente llama "ser humano" es un "estado de conciencia" SOBRE EL EXISTIR, particular, arcaico y decrepito, el concepto de “El Ser”, es  -siempre lo fue en occidente-  una “jaula  o prisión” donde no cabe más que el varón, y es una jaula porque allí se auto-encierra el varón, para poder escapar del acoso femenino que reclama su identidad, su “propio  ser” u “otro ser”, y no ese no-ser que Parménides (filósofo griego, 530 a. C.) sentenció. La Mujer en occidente, reclama aquella identidad que el "cazador, propietario y conquistador" no se la quiere dar, ni se la puede dar, porque con el tiempo ya es cautivo de su propia "jaula" o prisión, el varón occidental NO SABE "lo que es la mujer", ¿Cómo lo podría saber? ...si tampoco es plenamente consciente de sí mismo, de "lo que es ser varón". Esta es la naturaleza de esa jaula, prisión o enfermedad que es "El Ser” de Parménides, que bien podrá denominarse “Lo Ser”, puesto que al conceptualizar o “abstraer” un término los griegos usaban el artículo neutro “lo”, (como “lo bello”,  “lo abstracto”, “lo simple”, etc.), pero no así lo hicieron con la categoría “ES”, constituyéndose, con el artículo masculino “EL” para “ocultar la falta de género” o constituir un “género inexistente”, tal como denominan en la actualidad al “artefacto” en el que esconden su identidad de “existencia” androginésica, o donde “esconden” el falso “disfraz” o “ropaje” de “El Ser”, este artefacto es denominado y conceptualizado como: El closet[9], sitio capaz de guardar ropajes, disfraces o esconder personas, en trance escapatorio o sorpresivo.
 
La identidad solamente es el reconocimiento o conciencia de los límites, de las fronteras y de su propio interior del sujeto con respecto al "Otro" diferente. Y esto parece, que todavía no ha pasado en Occidente. O si ha sucedido, tal vez ha sido pura teoría, con Emmanuel Levinas (1906-1995) y otros; él tuvo que perder a toda su familia en manos de los nazis para comprender que ellos -los judios- eran "Otros" seres humanos, solo eso y no homogéneos dentro de la categoría de "el ser" humano, tuvo que entender que los judíos eran “otro ser” diferentes a los nazis que a nombre de los "arios", querían apoderarse del "espacio del ser", sí, de “esa prisión” o jaula, matando a todos los judíos, y apropiarse privadamente de esa "jaula" donde están los omnipotentes "seres humanos" los "escogidos de Dios"... de esa jaula o prisión donde ahora están “los occidentales” y por la que se empeñan hoy en ir a la guerra termonuclear. Por eso el "marketing" del pueblo Maya que puso una fecha de punto muerto para el final del no-tiempo el 12 de diciembre del 2012 y el inicio del TIEMPO PLENO, aquel tiempo que, sí tiene referente, aquel tiempo en el que los "pares humanos" empecemos a destruir a ese "parásito" o "germen patógeno" o "virus mental" que es "El Ser" (Parménides, 530 a.Xto.) y nos podamos mirar cara a cara y decirnos "te re-conozco y por ti me re-conozco a mí diferente, y te respeto."
 
Occidente no sabe, o tiene una conciencia precaria, o no tiene consciencia cierta de "lo que es la mujer" o la "identidad femenina”, por ende, tampoco tienen mucha consciencia de "lo que es ser varón". Porque el "espacio del Ser" es solo para "Uno" (monomanía), y este "Uno" no puede identificarse, porque carece de un "Otro" referencial; ese "uno" o "Ser" no tiene límites, entre otras cosas (leer toda la literatura filosófica griega y alemana al respecto), ni fronteras, además es libérrimo, puede decidir "Ser" cualquier cosa porque al no tener límites no tiene limitaciones, además ese "Ser" (que no es ni macho ni hembra, o es ambos juntos, andrógino), cree que puede “dar forma” o inventar un “constructo” de lo que “es la mujer”[10]; y lo peor, cree que puede aspirar al "placer absoluto" y lo busca de la peor forma, por el camino equivocado o forma "indistinta" a su materialidad sexual,  y se "libera" recurriendo a la "identidad de género" o "libertad absoluta subjetiva",  lo cual acumula más y más su represión y su libido. Todo esto lo convierte (al "Ser") en una bomba de tiempo (en sentido sexual). Es decir, "él y ella" andan perdidos en un futuro cada vez más "homofílico" y por esta inhibición o represión trascendente, son una “bomba de líbido” que en su tiempo subjetivo, estallan en cualquier momento en que “salen del closet” a declarar públicamente su “indistinción” y su deseo ambicionado del “placer total y absoluto”, claro, imposible de realizarse, por lo menos “en este mundo”, cosa que nos lo delatan en el mito griego de “Tiresias” (Ver notas al pie 10-11).
 
Algunas referencias académicas y conclusiones
 
Si usamos la lógica in-par, o la mono-génesis o “cos-mono-génesis unitaria”, podemos definir que el Yhave, el Dios único de los judíos, creo a Adán humano a imagen y semejanza suyo, es decir UNITARIO, debemos suponer que lo hizo andrógino, (macho-hembra). Y aunque lo hubiera creado a-sexuado, luego “tuvo” que sacar a Eva de su entraña (costilla). Pero esta cos-mono-visión es necrofílica, y fundamenta la calificación de occidente como “la cultura de la muerte”.
 
Veamos qué dice M. Eliade sobre el particular: “Esta unidad es la de la primera creación de Eva, cuando el “hombre” no era ni varón ni hembra (Grant, p 144). Según el avangelio de Filipo (Códez X de Khénoboskion), la separación de los dos sexos –la creación de Eva, separada del cuerpo de Adán- fue el principio de la muerte. ‘Cristo ha venido para restablecer lo que estuvo así ‘separado’ al principio y para unir de nuevo a los dos. ¡A los que están muertos por encontrarse separados les devolverá la vida al reunirlos ¡” (Eliade M. , 1962, pág. 134).
 
Así pues, queda claro que la separación en “macho y hembra” del ser creado a “imagen y semejanza” por el <Dios único>, es el principio de la muerte. Todos los nacidos por ser o machos o hembras “estaríamos muertos” por encontrarnos “separados”. Para el pensamiento que hemos calificado de “monomaniaco”, la idea de la “paridad” creada por la división de la “unidad”, es pues “un fraccionamiento primordial” y por tanto la pre-existencia de la muerte y del sufrimiento ocasionado por la “soñada y ansiada reintegración”, esperada y calculada “al final de los tiempos”, cuando no, luego de la <venida del salvador> que esta vista como “la salvación reunificadora”, esto está escrito en varios pasajes de la Biblia cristiana. No esta demás concluir que “esta vida”, o existencia, para los cristianos en realidad “es muerte” o super-vivencia sufriente, por “estar divididos en machos y hembras”.
 
Un ejemplo más claro lo apuntaremos a continuación: “En el evangelio de Tomás, Jesús se dirige a sus discípulos diciéndoles: ¡Cuándo convertiréis a los dos (seres) en uno, y cuándo haréis lo de dentro igual a lo de fuera y lo de fuera igual a lo de dentro, y lo alto igual a lo bajo! Cuando consigáis que el varón y la hembra sean uno solo, a fin de que el varón no sea ya varón y la hembra no sea hembra, entonces entraréis en el reino” (Ibidem).  Esto traduce o transmite un deseo terrible de “regresar al reino” de la “unicidad”, lo que, en el tiempo real físico, es un deseo desesperado del androginismo cultural, del “volver a ser uno” o “impar”. Para los filósofos cristianos neo-platónicos, sería el erotismo homosexual, lésbico o bi-sexual, ese “deseo” del placer total o absoluto[11] .
 
Y en Gálatas, 3, 28: “Ya no hay judío ni griego, ni esclavo, ni hombre libre, ni varón ni hembra; porque todos vosotros, no sois más que en Cristo Jesús” (Ibidem).
Es decir, siguiendo esta LÓGICA DE LA IMPARIDAD, tanto en San Pablo como en el evangelio de Juan, se consideraba a la androginia entre las características de la perfección espiritual. Es decir, consecuentes con esta idea de la “bisexualidad universal” como creación y consecuencia de la bisexualidad “divina” creadora, en tanto “imagen y semejanza” o modelo y principio de toda existencia, explica fielmente este tema puesto que es un resultado de una concepción mono-genésica, así, la consecuencia “lógica” de que la perfección y por tanto “El Ser”, consiste y se realiza en la “COMPLETITUD-UNIDAD-TOTALIDAD” [12].
 
Estas ideas, por supuesto que tienen correlato o paralelismo en la filosofía griega. Platón en su obra El Banquete (189 E -193 D), describe al primitivo y primigenio humano como un ser esférico y bisexuado, en esta especulación metafísica la perfección a la que debía llegar todo ser humano se imaginaba como una “unidad sin fisuras”, siendo la deseable y anhelada “perfección humana” un reflejo de la perfección divina, es decir del “TODO-UNO” o im-paritario.
 
Esta imagen satisfactoria de la divinidad, en cuanto totalidad indivisa, alienta e incita pues al hombre griego a aproximarse y asumir esta perfección -o a lo que creían y/o creen que es esta “plenitud”-, mediante ritos y técnicas “místicas de re-integración”. Así las cosas; la homosexualidad y/o bisexualidad helénica, y ahora occidental, tienen pues en esta filosofía monogenésica, monomaniaca y mono-látrica, su explicación y su origen. Que además también es explicada por el deseo de “libertad absoluta” que procede de la concepción de la “unidad absoluta sin límites” cuyo reflejo en “la realidad” es el in-divi-duo libérrimo que puede “optar por ser” cualquier cosa que mande su voluntad y no solo en la cuestión sexual, sino en todo orden de cosas, “las opciones libérrimas”, son incluso “no tener género” o tenerlo “a la bandolera”, hoy ser algo y mañana “otra cosa”, querer ser ave, extraterrestre, etc. Así, concluiremos que el cerebro humano (de varones y mujeres) es un órgano que tiene un potencial simulatorio, o más claro, que puede simular o pretender simular todo, en cuanto sentimientos-pensamientos o deseos; pero hay que distinguir siempre lo que es una simulación de lo que es genuino, auténtico, u original.
 
¿De dónde y en qué momento –para Occidente- se origina el “mal”? Aquí está el punto fundamental de la “creación”, en la Lógica im-paritaria u occidental (o lógica Ch’ulla en el lenguaje Andino), el Dios “único” al crear defectivamente al “mundo” o el “uni-verso”, rompe su soledad absoluta, es decir “aparece” un segundo “Ser” que se ha “fraccionado” de la divinidad, o que ha sido “extraído” de la nada (ex-nihilo). En ambos casos, la existencia del “ser” es pues, una <ruptura o fraccionamiento> de la “unidad primordial” que es Dios. Y este acto de creación, es de-fectivo  porque “el ser” creado, es deficiente o “errático” (con “pecado original”) es decir NO es igual o idéntico al ser creador.
 
Es está misma la idea primordial de la existencia, el acto de la creación no es una “partenogénesis” en dos partes idénticas o iguales, porque “una parte” sería la del <Dios creador>, la otra parte es “lo creado” y por tanto no es “perfecto” como su creador, es “imperfecto” y en esto se basa su carácter “perecedero” o “temporal”, que sería la “raíz del mal” (“la existencia” es así, lo perecedero, lo degradable, lo efímero, lo transitorio, lo corruptible, lo que se pudre), pero que tiene “una parte”, pequeña por supuesto, o una “fracción de luz”[13] de su creador, que lógicamente Él debe  “reincorporársela” cuando la parte “emanada” o “perecedera” perezca, se pudra o termine “su tiempo”.
 
Es importante también el análisis del concepto del “tiempo del creador” o “tiempo divino” y del “tiempo de lo creado” o “tiempo humano” y su "falsa complementación" es algo fundamental para seguir reflexionando sobre lo curiosamente complicada que es la mente monogenésica del occidental; pero lo haremos en otro texto.
 
Seguiremos con estas reflexiones a propósito y desde nuestro enfoque filosófico andino, o del YANANTINKUY o lógica paritaria de lo opuesto-complementario, siguiendo nuestra CH’EKKALLUWA, la diagonal andina, o “ruta de la verdad”.
 
 
 
 
[1]  YANANTIN: Los dos inseparablemente juntos, el amante con su amada. (Diccionario quechua-castellano del Padre Jorge A. Lira)
[2] Ch’ulla, es un vocablo del Puquina y del Quechua, que significa “impar” en español-castellano.
[3] Pero muy pocos andinos saben, y lo han olvidado, por las fuertes influencias occidentales,  que no toda paridad en el cosmos es sexual y tienden a “sexualizar” toda paridad. En Bolivia se ríen cuando endosan a Evo Morales de haber dicho: “que hasta las piedras tienen sexo”, cuando lo que debió haber dicho es que “hasta las piedras son paridades”, pues en la filosofía andina toda sexualidad es paritaria, pero no toda paridad es sexual. La reproducción sexual, o sexualidad es la proyección o forma que toma la reproducción en los seres llamados “vivos”, vegetales y animales.
[4] Para muchos teólogos cristianos, no se le puede atribuir sexo a un “espíritu puro”, como “es Dios” y cuando se trata de debatir este tema, te sentencian: “No tentarás al señor, tu Dios”. Sin embargo, a todos los andinos cristianizados, les hacen rezar desde pequeños el “Padre nuestro” o en “el Credo”, se reza “Creo en Dios Padre”.
[5] Para el romanticismo alemán, del siglo XVII-XVIII, el hombre del futuro, era el hombre perfecto androginizado. Para J.W.  Ritter (1776-1810)  “así como” Cristo, el hombre del futuro será andrógino, dice: “el cuerpo que entonces nazca será inmortal. Describiendo a la nueva humanidad del futuro, Ritter utiliza la terminología alquímica, lo cual indica que la alquimia era una de las fuentes de los románticos alemanes en su reactualización del mito del andrógino.” (Eliade M. , 1962, pág. 128).
[6] “La separación de los sexos forma parte de un proceso cósmico, en el cual la división de las sustancias había comenzado en Dios y había persistido hasta alcanzar la naturaleza del hombre, que quedo convertido en macho y hembra, así esta separación fue una consecuencia del pecado, pero esta división llegará a su fin mediante la reunificación del hombre (…) Cristo a anticipado esta reintegración final. Escoto Erígena cita a Máximo el Confesor, según el cual Cristo había unificado los sexos en su propia naturaleza, pues, al resucitar, no era ‘ni varón ni hembra’ aunque nació y vivió como varón. (Eliade M. , 1962, pág. 131).”
[7] …En la Lógica Imparitaria (o lógica Ch’ulla en el lenguaje Andino), el Dios “único” al crear el “mundo” o el “uni-verso”, rompe su soledad absoluta, es decir “aparece” un segundo “ser” que se ha “fraccionado” de la divinidad, o que ha sido “extraído” de la nada (ex -nihilo). En ambos casos, la existencia del “Ser” es pues, una ruptura o fraccionamiento de la “unidad primordial”, aquí está la idea primordial de la existencia –para Occidente--, el acto de la creación es una “partenogénesis” en dos partes no idénticas o no iguales, “una parte” es la del Dios creador, la otra parte “desigual” es “lo creado” y por tanto no es “perfecto” como su creador, es “imperfecto” y en esto se basa su carácter “perecedero” o “temporal”, que sería la “raíz del mal” (lo perecedero, lo degradable, lo efímero, lo transitorio, lo corruptible, lo que se pudre), pero que tiene “una parte”, pequeña por supuesto, o una “fracción de luz” – la llamada partícula de Higgs-- de su creador, que lógicamente debe ser “reincorporado” cuando la parte “perecedera” perezca o termine su “tiempo”.
[8]  “De igual que Adán era originalmente hermafrodita, también ‘la mujer y su simiente’, son considerados como una pareja humana, es decir, como la Regina coelestis y madre de Dios, por una parte y el hijo de Dios , que no tiene padre humano, por otra” (Jung C. G., 1964, pág. 49).
[9]  El mito griego de Tiresias, el pastor in-vidente (fue des-graciado así por Era mujer de Zeus) es decir, ciego o in-vidente, pero además era contradictoriamente “vidente” (recompensado como a-divino, “veía el futuro”, gracias a un milagro otorgado por el padre de los dioses, por revelar que las mujeres gozan 8 veces de un coito de calidad 10,  y el varón solamente 2), desentrañar el hermetismo de este mito, digo, me permitió entender también el significado de la frase con que se designa el  momento revelador de la homosexualidad: El “Salir del closet”, que debe ser un “momento heroico, vital e histórico” en la vida de un individuo occidental “heterosexual” que se rebela y se libera de una categoría vivencial y social que lo confunde y lo oprime, que no es precisamente el “ser o no ser” homosexual, sino que se enfrenta a lo que he llamado “jaula” o enfermedad de “El Ser”; en realidad es dejar o abandonar en “el armario íntimo”, o el “closet”, ese disfraz de “El Ser”, y presentándose a la sociedad desnudo, revelando su androginia espiritual “hecha carne”, lo que S. Freud llamo “momento de la abreación”.
[10] «No se nace mujer: se llega a serlo». Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino. Simone de Beauvoir, El segundo sexo, Editorial Cátedra, España, 2005, p. 109.
[11]  En el mito griego de Tiresias, es la mujer la que disfruta de un 80 % del sexo y el varón solo del 20%, así el hedonismo entre lesbianas y homosexuales, etc. les llevaría a creer que el “ser inter-género” o “trans”, los llevaría a disfrutar del 100 % de la sexualidad y de la generación del “placer máximo posible” o “potencial máximo” de “El Ser”, en el placer humano.
[12] “Ser o no ser…ahí está la cuestión”, dice Shakespeare en Hamlet.
[13]  Esta es la famosa “Partícula de Higgs” o llamada también Partícula de Dios.