Oxígeno medicinal: ¿y la responsabilidad social de Linde, Praxair y Air Products?

Mar, 07/21/2020 - 18:57 -- alerta
Javier Jara Valencia
 
por Javier Jara Valencia; javierjaravalencia@gmail.com
 
22-7-2020
 
El oxígeno se puede producir en estado líquido con pureza de más de 99 % y en forma gaseosa cuya concentración fluctúa entre 90 a 95 %. El método de producción del oxígeno medicinal es el mismo que se utiliza para producir oxígeno industrial con aplicaciones en fundiciones, soldadura, tratamiento de agua etc., la diferencia radica en que el oxígeno producido en planta para que sea medicinal debe seguir un protocolo de manipuleo y envase de acuerdo con su farmacopea.
 
Desde hace más de 20 años, se ha demostrado con estudios científicos y clínicos en Inglaterra, Canadá y Estados Unidos que el oxígeno con pureza de 93 % suministra los mismos resultados que el oxígeno al 99 % y ello ha sido debidamente normado por la Organización Mundial de la Salud, OMS, que es responsable de definir las políticas y estrategias sanitarias a nivel mundial. Ante la severa escasez de oxígeno, recién a partir de junio 2020, el gobierno peruano autorizó el uso del oxígeno medicinal con una pureza no menor al 93 % pero sólo hasta el 31 de diciembre del 2020. En este documento cuando se menciona oxígeno se refiere al medicinal, oxígeno líquido si la concentración es 99 % y oxígeno gaseoso si la pureza es mínima de 93 %.
 
El 1ro de julio 2020, Julio Cáceres gerente general del Grupo Linde Perú, mencionó en RPP que antes de la pandemia, Linde suministraba 48 toneladas por día, T/d, de oxígeno líquido a más de 300 hospitales, cubriendo el 80 % de la demanda de oxígeno. Actualmente, la oferta de oxígeno líquido de Linde es de 200 T/d, de éstas 160 T/d son producción nacional y 40 T/d están siendo importadas de países vecinos.
 
Adicionalmente, el 8 de julio, el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos de Salud, CENARES, culminó un contrato por 57.9 T/d (Air Products 42 T/d, Sechura BC 6.7 T/d, Criogas 7.3 T/d, Oxígeno Iquitos 1.5 T/d y Oxígeno Loreto 0.4 T/d). De esta manera, a partir de mediados de julio la oferta será de 258 T/d de oxígeno. Por otra parte, el 8 de julio se publicó en Andina, que el MINSA estimó un consumo total de 198 T/d, comparada a las 60 T/d consumidas antes de la pandemia.
 
De acuerdo con estas cifras, la demanda de 198 T/d se cubre ampliamente con la oferta de 258 T/d, y de esta forma no sería necesario importar 40 T/d de oxígeno líquido. Un día después, 9 de julio, el ministro de Salud, Víctor Zamora, mencionó a Andina que el consumo será de 290 T/día de oxígeno, es decir, 230 T/d adicionales respecto al consumo antes de la pandemia, 60 T/d. Ello estaría significando que se han debido adicionar 7500 nuevas camas a nivel nacional considerando un promedio por paciente de 15 L/min de oxígeno.
 
Por lo tanto, la oferta de las 258 T/d de oxígeno cubre el 89 % del consumo en los hospitales, sin considerar la demanda de oxígeno por los pacientes que se encuentran fuera de las instituciones de salud.
 
En resumen, para asegurar el 100 % de oxígeno a todas las instituciones prestadoras de servicios de salud se requiere importar, dada la urgencia, 32 T/d de oxígeno. Superado este déficit se estaría asegurando la dotación de oxígeno a 7500 camas para el tratamiento de pacientes infectados con el Covid-19. De esta manera, los pacientes no se verían obligados a seguir adquiriendo por su cuenta y riesgo, cilindros en el mercado informal a precios especulativos
 
A la pregunta de cómo enfrentar en el Perú el problema de la pureza del oxígeno medicinal, Cáceres sostuvo que el gobierno peruano debe comprar oxígeno líquido en el extranjero, que Linde ya hizo su trabajo al incrementar su producción a más de 200 %, pero no mencionó que las malas prácticas de repartirse el mercado de oxígeno medicinal desde 1999 hasta 2004, entre Praxair y AGA, ambas adquiridas por el actual grupo Linde y Messer que fue comprada por Air Products en 2018, distorsionaron la competencia y no invirtieron en nuevos productos para ofrecer al mercado.
 
Como resultado tenemos una débil industria de gases incapaz de solucionar situaciones de emergencia. Además en ningún momento mencionó la posibilidad del uso de oxígeno gaseoso al 93 %, siendo que Linde-Praxair también venden estos equipos a nivel mundial y recomiendan cuál es la alternativa técnico-económica más efectiva, oxígeno líquido o gaseoso, de acuerdo con las necesidades del hospital.
 
Al contrario, Linde y Air Products en Perú, solamente ofrecen una alternativa, oxígeno líquido. Por muchos años, en Perú ha habido un poderoso interés de los proveedores de oxígeno líquido que han presionado a los gobiernos de turno por mantener el estándar de oxígeno líquido al 99 % de pureza como oxígeno medicinal, en abierta contradicción con las normas definidas por la OMS.
 
En efecto, esta decisión se formalizó con una Resolución Ministerial-MINSA en el 2010 por el Ministro de Salud Oscar Ugarte, actual integrante del Comando de Operaciones de lucha contra el Covid-19. Recientemente Ugarte reconoció que fue un error, sin embargo, ese error desgraciadamente se repite ya que la Resolución Ministerial del Minsa, que autoriza el uso de oxígeno medicinal con una concentración no menor al 93 % es válida solamente hasta el 31 de diciembre del 2020.
 
De esta manera a partir del próximo año, se regresaría nuevamente al oxígeno del 99% de pureza vendidos por Linde, Praxair y Air Products. Cáceres mencionó también que en los países vecinos, Argentina, Ecuador, Chile, y Colombia se había adoptado el oxígeno medicinal al 99 %, y Perú debía definir cuál va a ser la especificación del oxígeno medicinal, sólo le faltó decir que Perú debe adoptar la misma norma a pesar y contradiciendo lo definido por la OMS sobre el rango de pureza del oxígeno medicinal.
 
Un dato interesante para dimensionar el problema ridículo en que estamos sumergidos es tener en cuenta que la planta más chica de la fundición de Ilo, Southern Perú Copper Corp, tiene una capacidad de 270 T/d muy cercana al consumo total nacional de oxígeno medicinal de 290 T/d, además esta compañía cuenta con otra planta criogénica de 1000 T/d. El punto importante es que las compañías productoras que son las especialistas en producción y distribución de oxígeno deben invertir en procesos adecuados para abastecer las 72 T/d de oxígeno que faltan para cubrir el 100 % del consumo hospitalario equivalente a 7500 camas y de esta forma no importar oxígeno de los países vecinos.
 
Como referencia, el precio en Canadá del oxígeno líquido puesto en un hospital a 700 km de la planta productora es máximo de 1.50 soles por m3, mientras el costo de producción fluctúa entre 0.30 a 0.50 soles por m3. Este significativo margen de utilidad hace que la competencia entre productores prevalezca en los contratos de venta. Según una publicación de Ojo Público del 2 de junio 2020, en la costa norte en junio 2019 el m3 estaba a 5.30 soles y éste aumentó en abril de este año de 7 a 11 soles, es decir 4 a 7 veces el precio internacional. En la Amazonía, el precio se incrementó a 12 soles el m3. La problemática en la Amazonía es diferente debido fundamentalmente a la falta de carreteras para transportar oxígeno líquido, por lo tanto, la solución es producir oxígeno gaseoso al 93 % con equipos instalados en los hospitales.
 
Finalmente, un mensaje que tiene que ver con la responsabilidad social de las corporaciones transnacionales como son Linde, Praxair y Air Products: las personas de más alto rango de las corporaciones, los directores ejecutivos son responsables en última instancia de tomar decisiones con consecuencias no solamente económicas sino también sociales, ambientales e institucionales.
 
En este caso, estamos hablando de un déficit de 72 T/d de oxígeno medicinal, que explica en gran medida la muerte de miles de peruanos debido al Covid-19. Asimismo, la posición reactiva y egoísta de las subsidiarias en Perú podría traducirse en que muchos accionistas a nivel mundial decidan vender sus acciones como máxima expresión de desaprobación a la violación de los códigos de conducta y normas de responsabilidad social que gobierna a estas corporaciones transnacionales.