Justicia: Fuenteovejuna, todos a una

Mié, 04/25/2018 - 16:00 -- alerta
Pedro Flecha
 
pedroflecha@ yahoo.com
 
26-2-2018
 
Yo fui velasquista y sigo tomándolo, después de 50 años, como un referente honesto.
 
Era salido de la Universidad de Lima (la original de Paco Pinilla, Carlos Cueto y otros intelectuales laicos que se oponían a la incursión jesuítica de otra universidad, ambas estaban en polos opuestos. En la de Lima estaba, yo diría una “melange”de la inteligencia nacional, mientros la otra estaba llena de chupasotanas jesuíticos.
 
En los 60 habían muchísimas cosas sucediendo en el mundo. Estaban Los Beatles, la rebelión negra en EEUU, el inicio de la revolución cultural de Mao; el asesinato de JF Kennedy; el de Luther King en el 68, los hippies que fueron “reconvertidos” por la CIA metiéndoles drogas. Fue la época de la hermosísima activista Angela Davis, entre otros etcéteras, que desembocaron en París 68. Es decir, tuve una experiencia que me marcó para siempre.
 
Cuando esto es “defused” en las culturas del primer mundo, los “sudacas” conscientes que somos románticos y proyectivos, en nuestra permanente pobreza intelectual, los pensadores y artistas, supuestamente en términos intelectuales guardianes de lo permanente, se adecúan a la inercia de la cortesanía de 500 años. La aberración desde el Odría dictador, pasando por  el pacto del anterior con Haya, la irrupción del ingenuo Belaunde (rodeado de pendencieros), generó un golpe anunciado.
 
Velasco, a diferencia de otros históricos latinoamericanos, era un hombre honesto, me consta. Su apoyo fue la inteligencia desarrollada en el CAEM. De allí salieron generales, coroneles y comacas.
 
Fue una universidad, como la U de Lima original (muchos intelectuales como LJ Cisneros, Salazar Bondy, etc; estaban allí) ¿Y por qué estaban allí? Simplemente porque en los 60s  hicieron una apuesta.
 
La herencia cortesana de 500 años conducía a la aniquilación total, como ahora. La figura de un dictador como Stroessner y otros costaba vidas y generaba millonarios, que desequilibraban todo. Velasco tomó una decisión, asumir honestamente el poder.
 
Acude en su acción a íconos militares como el retirado (por insurrección) Bossio Collas y al internacionalmente ilustrado Mercado Jarrín. Tomó gente del CAEM, unos buenos y, sin saberlo, a podridos cucufatos como Fernández Maldonado, quién, después de la caída (por la cojera) de Velasco, es el brazo derecho de Morales Bermúdez. Años después, el magnífico Bobbio Centurión (gerente de PP, cuando el general García Baca era presidente) se rebela contra MB en la Escuela Militar. 
 
El pacto, me consta, de la antigua oligarquía agraria (¡cuándo no, los abogánsters!) y las influencias de negocios se hacían en “tes” entre las esposas de ambos bandos, consortes de milicos de segunda y disminuidas señoras de oligarcas agrarios y saltimbanquis abogadiles. Pero allí no estaba, como dicen los gringos, el Real McCoy. Eso estaba en la equitación, curiosamente, entre Salaverry y Huachipa. Allí no se hablaba de negocios, lo hacían los “tes” de tías.
 
Velasco, humilde, ilustrado, auténtico y genial tuvo que confrontar las mediocridades  históricas. Se equivocó. Confió en rojos y empresarios nacionales. Los rojos, absolutamente fracasados con sus “guerillas” pitucas y farandulescas, pero todas de café, aquí o en Cuba; fallan en la Reforma Agraria (conceptualmente lógica) y en la estructuración (SINAMOS) de un soporte social (terminan todos robándose la plata).
 
A pesar de todas estas traiciones y vicitudes, seguimos arrastrando lo peor de la basura cultural de 500 años y las aberraciones que vemos diariamente, llevan a límites donde la gente, como en la Amazonía, no pregunta ni elabora ¡hace justicia! ¡Fuenteovejuna, todos a una!
 
Fuenteovejuna, es una reaccion natural porque la Democracia es una farsa...