EEUU: la cola se aburrió de mover al perro

Mié, 11/09/2016 - 17:53 -- alerta
Pedro Flecha
 
 
por Pedro Flecha; pedroflecha@yahoo.com
 
 
10-11-2016
 
55 millones de rednecks eligieron a Trump. El voto Establishment (Clinton), si uno ve el mapa de condados y no de estados, es mayoritariamente rojo (republicano), en términos de área. Las áreas azules (demócratas), están concentradas en ciudades.
 
Hace 60 años o más, la mayoría silenciosa (frase de Nixon), era que en la posguerra y después del anterior Dust Bowl, gracias a la comunicación (redes etc.), decide algo que es ir a votar (el voto en EEUU es voluntario. Lo cual es también un asunto fundamental, manipulable perversamente, ya que si se vota en un día laborable, un obrero o un campesino no iba a votar, porque perdía su salario ese día).
 
Una errónea interpretación es que EEUU es racista in pectore. ¡No lo es! ¡Todos son un tacu tacu racial! Casi todos los habitantes de EEUU, excepto los pieles rojas, son gentes de varias generaciones milenarias de migrantes.
 
Trump, que puede ser detestable culturalmente, para casi todos mundialmente, excepto sus votantes y a sí mismo, es un hecho (a fact) y si uno quisiera compararlo con un personaje histórico americano es con Teddy Roosevelt que fue el presidente número 26. Fue de la era progresiva (https://en.wikipedia.org/wiki/Progressive_Era). Probablemente ese es su modelo para America Great again.
 
Si uno especula, Trump, electoralmente ha provocado una situación maoísta donde “el campo sitia a la ciudad” para eventualmente rodearla y someterla (la ciudad es tanto Silicon Valley como Wall Street; ya que ambos están en el hanky panky neoliberal, la cola que maneja al perro).
 
Trump es lo que se llama en EEUU a doer (el que hace las cosas).
 
Si Trump fuera un fenómeno aislado, como lo fueron Hitler, Stalin, Mussolini y en la versión chicha local, Fujimori; es decir una imposicion psicopática, no hubiera tenido más de 50 millones de votantes voluntarios.
 
Trump odia instintivamente, a los especuladores de Wall Street (porque son tanto comprables como vendibles) y como ejemplo reciente, la indeterminación bélica de Obama contra ISIS de US y OTAN.
 
Eso, parcialmente, trajo abajo a la Clinton.
 
La ligazón de Trump con Putin, no es un caso nuevo, es un remake del pacto Hitler-Stalin por Polonia que se resume: esto para mí y esto para ti, tan simple como eso.
 
Trump, clarisimamente, es anti-mercado, tanto el comercio-intercambio como en integración productiva internacional (80% de las exportaciones de México van a EEUU). Esto es un cambio fundamental. Trump no cree en las diplomacias burocráticas. Carece de raíces conservadoras republicanas (porque es un transgresor a la cúpula del GOP). En su lógica, la dominacion electrónica de EEUU es nominal y futil, ya que lo que se diseña en Silicon Valley se transforma en productos en China o Malasia. Los royalties del diseño rebotan (como free rides) en paraísos fiscales mundialmente y parquean en riquezas acumuladas, y en ONGs, -charities- donde el redneck, no consigue una mísera gota.
 
Para Perú, en un análisis muy frío, casi criogénico, Trump nos va bien. ¿Por qué? Muy simple. Bajo la sombra, el ingenio andino hizo PYMES desde los 80s, con las circunstancias mas adversas.
 
Un Estado perverso y corrupto de herencia colonial, no doblegó su iniciativa.
 
La Clinton para el Perú, nos guste o no, emocionalmente, porque in pectore siempre fuimos sanos y recíprocos, era un poco que “siga la farra”. Enormes recursos de tanto la economía formal e informal fueron “encandilados” con la moda: el mercado.
 
El triunfo de Trump en EEUU, el segundo mayor mercado de exportaciones del Perú, nos lleva a que el mercado es una utopía de última categoría.
 
China está reconvirtiéndose, lo mismo que Rusia. Trump va a hacer lo mismo.
 
Cuando el boom de exportaciones agrícolas costeras y las minas de cobre, vean que el precio baje a menos de la mitad, nos pondrá en una situación real cuasi darwinista. Si el otro muere, como podría ser el Chile-cobre con una energía que les cuesta 7 veces más, a nuestro país le va bien.
 
EEUU tiene recursos inmensos reactivables (como los tiene Rusia). Hay en recursos riquezas coyunturales (como fue el vanadio de Fernandini en Perú, el estaño de Patiño y Aramayo en Bolivia y que el 90% del litio del mundo está en Bolivia).
 
Fríamente, Trump es un reto.
 
Para Perú es que los rednecks son básicamente menos sofisticados que cualquier habitante de la puna.
 
Viene una recesión enorme. ¿Y qué? Los peruanos tenemos una recesión impuesta permanente, cultural, económica.
 
Trump como presidente de EEUU, para Perú es un electroshock en el bajo plexo. Son eventos y los eventos son una especie de confluencia auto suficiente y auto organizada. El redneck que votó por Trump no es diferente del aymara de Chumbivilcas. Resumiendo, Trump es un evento. Cualquier evento, para ser tal, tiene congruencia.
 
La ventaja del Perú es que, sin querer queriéndolo, optamos por adaptarmos.
 
Como realidades, los productos comerciales, metales y agro, van a bajar a la mitad. El oro se va a mantener porque es un recurso fácil trangresor económicamente. Pero como hay plata en caja, se entra a la productividad verdadera, no las de los economistas. Una piedra puede ser una barra de metal, un desierto una tuna alimenticia, etc. EEUU es el mayor intercambiador mundial de productos. El concepto de intercambio, desde Von Hayek, era que éste solito se equilibraba ¡y no fue verdad! Trump ha evidenciado, en su elementaridad, que el equilibrio es manipulable.
 
 
En el fondo, a nivel mundial, tenemos que aclimatarnos a Trump, que es una circunstancia que nos lleva a una alternativa, la cual sería el hacer un golpe de estado mundial para derrocarlo, cuyas probabilidades no son mínimas sino nulas.
 
A nivel local, Perú es un gran reto. Aunque la palabra les suene mal, hay que ser nacionalista.  Pero el concepto nacionalista no es definido por límites de países sino de ejes. Perú tiene dos ejes Andes y Amazonía. En el fondo, es mucho más fácil integrar Sudamérica que Norteamérica.
 
Trump es un evento. Nosotros, peruanos, tenemos cuatro opciones darwinistas: Fight: enfrentamiento; Fly: evasión; Fit: adecuación; No action: pasividad.
 
El esquema de Trump que tiene el enorme poder constitucional de ser presidente electo,  puede ser cosa de temer para algunos, desde Manhattan hasta Oslo. Trump podría ser un turning point, un stepping Stone, una especie de pivote.
 
Un pivote surge, estadística-matemáticamente, cuando todas las variables de un sistema complejo un punto, llamémoslo, de reunión. Trump detecta esta situación.
 
Poniéndolo en términos simples, Trump gana porque la silent majority de Nixon, fue a votar. No lo hicieron tan intensivamente, ni con Nixon ni con los Bush (quizás un poco con Reagan). Pero ¡son el 50% de EEUU!
 
Y, en el fondo emocional ¿un redneck, con la misma comunicación con Ipod/Facebook es menor persona? Las redes transmiten emociones pero no contenidos. En pocas palabras un redneck siente que tiene el mismo derecho de un PhD que twitea.
 
Y viene por estos simples mínimos ejemplos que la cola se aburrió de mover al perro.
 
¡Eso es EEUU esencialmente ahora!
 
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