Alzheimer y vergüenza nacional

Lun, 04/10/2017 - 14:36 -- alerta
Luis Alberto Salgado
 
por Luis Alberto Salgado T.; luissalgadot@aol.com
10-4-2017
 
Vergüenza nacional e internacional es el actual Congreso. Expresa profunda crisis ética e intelectual. Congresistas analfabetos funcionales arrogantes, combinación de ociosos, ignorantes y deshonestos y, encima de ese agravio, los peruanos tenemos que pagar el abultado presupuesto de ese poder legislativo.
 
Todo esto es indignante y se agrega al espectáculo lamentable de graves y sólidas denuncias de megacorrupción sistemática que se imputan a ex-presidentes del Perú, ex-primeros ministros, ministros y viceministros, gobernadores regionales (presidentes querían que los llamasen), alcaldes provinciales y distritales y, por supuesto, a ciertos congresistas también, y a otros muchos funcionarios en combinación con “empresarios exitosos” que, además, se entienden muy bien con dictaduras y regímenes corruptos.
 
Y ya vimos la “eficiencia” y capacidad de gobierno, de prevención y de planificación de esa gente -con sueldos que multiplican muchas veces el salario mínimo vital- ante la tragedia nacional que ha golpeado al país y a miles de familias con huaycos, lluvias torrenciales e inundaciones de pueblos y ciudades. Familias que han perdido todo.
 
¿Qué tiene que ocurrir en el Perú para que esas plagas aparentemente bíblicas, que ya llevan más de 30 años, comiencen a desaparecer?.
 
De una cosa estoy seguro: esas plagas esta vez no las ha mandado Dios. Sí son consecuencia de actos muy conscientes y deliberados cometidos por seres humanos a sabiendas de las posibles repercusiones y de los nefastos resultados. Y cuando las evidencias y los hechos delictivos (para hacerse de fortunas robadas al Perú), perpetrados en banda durante años, salen a la luz, entonces primero comienzan a silbar mirando a otro lado y luego buscan a individuos metidos de jueces y fiscales para alcanzar la impunidad…y muchas veces la encuentran.
 
Dependerá de una colectiva toma de conciencia nacional de millones de peruanos para empezar a terminar con esas lacras y, por supuesto, de las acciones concertadas que necesariamente habrán de tomarse para ello.
 
Y esta vez sí, que Dios nos ayude.