Alix y su pelea por una Venezuela democrática

Dom, 03/19/2017 - 12:33 -- alerta
Zully Pinchi Ramírez
 
por Zully Pinchi Ramírez; zullyarlenepinchi@gmail.com
 
20-3-2017
 
Concidí con Alix Navarro venezolana de la provincia de Mérida, en su llegada a estudiar una maestría en Madrid. Primero fuimos compañeras de salón para, meses después, hacernos amigas. Pude conocer su entusiasmo y alegría por querer cambiar la situación actual de su patria querida.
 
Delgada, de ojos verdes y frondoso cabello negro, es madre y activista incansable con un sentimiento profundo en guerrear por las causas que considera justas.
 
Yo, que no me hago problemas con la filiación política de nadie, no tuve oposición en hacer química con ella, puesto que en España, al parecer si eres de izquierdas, o derechas, es como ser vasco o catalán, es como tomar partido por Caín o Abel o ser de las barras bravas del Perú, pero cuando no entiendes de esas rencillas, tomas el tema con más relajo sin quitarle la importancia plena que significa.
 
Mujeres hermosas que ganan concursos de belleza, playas deslumbrantes, abundante petróleo, Hugo Chávez, Maduro, Ricardo Montaner, Guillermo Dávila, Kiara, Alicia Machado, José Luis Rodríguez ¨El Puma¨ y sin duda el payaso Popy (famoso en la década de los ochenta), es lo primero que piensas cuando te mencionan Venezuela.
 
Alix, activista social y política a la fuerza, mujer valiente, que decidió sacrificar y dejar a su familia para prepararse y volver a ejecutar todo lo aprendido y ser, en consecuencia, una líder que aporte y no una más en la lista de políticos repudiados que encabezan otros partidos.
 
Pobreza extrema, ineficiencia en los sistemas de salud y de pensiones, falta de oportunidades en el mercado laboral, largas colas para poder comprar una pasta de dientes, niños escarbando en los basureros algo para comer, gente sin hogar durmiendo en la calle, corrupción, mentira e impunidad está ocurriendo con frecuencia en Venezuela.
 
Ella habla el mismo idioma que yo y la misma miseria y desgracia que ha opacado la espléndida belleza de Perú viene dejando vientos negros de opresión, de tortura, de abuso, y de injusticia en Venezuela, como si nuestra región estuviera pagando maldiciones generacionales y utilizando la misma inhumana estrategia para mantenernos ajenos a la libertad y al progreso.
 
Venezuela es el décimo productor mundial de petróleo, pertenece a la OPEP (Organización Mundial de Productores de Petróleo), y es esa es la gran crítica que le hace el mundo, porque no dejó una industria productiva sino al más puro estilo ricardiano se dedicó a explotar su ventaja, pero su opulencia de años dorados fue mal utilizada por los gobiernos de turno que generaron un caldo de cultivo, para que el chavismo disfrazado de socialismo, levantara la bandera de los excluidos y se ancle en el poder desde hace ya 18 años.
 
Los socialismos a la bolivariana son operativos, psicosociales del nuevo populismo latinoamericano que aprovechando la desigualdad utilizó el prestigio de nuestro libertador, Simón Bolívar y la indignación de hombres y mujeres honestos que lo único que querían era una vida mejor.
 
Y como casi todos los discursos populistas, caló profundamente en los ranchos (barriadas o pueblos marginales), a cambio de una prebenda, de un puesto público o un regalo.
 
Algo que no se le puede criticar a Hugo Chávez es que democratizó la corrupción y la llevó a todos los niveles sociales, le dio pan y circo al pueblo al igual que los emperadores romanos y quiso convertirse en el ¨Gran Hermano¨ de la región.
 
La tendencia, el último grito de moda es la política comunicacional de gobierno, controlar la información y todo depende a qué sector de la población se quiere llegar, una mentira y un discurso para cada segmento, saber dirigir con iniquidad absoluta, el desprestigio, embarrar y hacer quedar como villano al héroe y viceversa, todo este enredo fue parte de la manipulación no solo a los venezolanos sino a la mayoría de ciudadanos del mundo que ignoramos su cruda realidad.
 
Alix emprende su batalla desde el primer día en España, porque nada es fácil aquí y ella sabe que le va a costar lograr su objetivo y que va a ser como caminar en zapatos de taco aguja entre abismos de piedras, pero no desiste y yo desde mi pequeña y humilde tribuna, intento solidarizarme con su causa y honrarla como toda mujer lo merece, cuando ha dejado todo, por el ideal de ayudar a su prójimo.