¿200 años de independencia ficticia?

Sáb, 07/29/2017 - 21:41 -- alerta
Javier Lajo Lazo
30-7-2017
 
Dicen los "entendidos", que la situación del mestizaje peruano e incluso el "latinoamericano", más propiamente se podría llamar "bastardismo", pues desde Pizarro y luego los "independentistas" de 1821, se negaron siempre a reconocer a los pueblos indígenas como sujetos de gobernabilidad e integrantes de los Estados "latinoamericanos" creados e "independizados" en los escasos años que van de 1815 a 1825.
 
Después de cerca de 200 años de depredación económica mercantilista y de farsa política despótica de una minoría centralista limeña y criolla, y al amparo del fracaso de esta casta criolla que creó un país y en acto conjunto creó también su "independencia", podemos afirmar que debemos re-fundar una legítima república plural con una legítima democracia (no está demás redundar y decir: Una democracia de todos) y una legítima constitucionalidad de todos las naciones que conviven en Perú.
 
Precisamos que ahora NO necesitamos una "nueva" Constitución de las minorías criollas, centralistas y excluyentes, lo que necesitamos es un nuevo régimen constitucional, esta vez plurinacional, que re-funde una nueva república plural, que no excluya a ninguna de las naciones o etnias que compartimos nuestro país. Tiene que acabarse este “bastardismo” dentro de nuestra nación. Es decir debemos poner fin a la falta de reconocimiento, o exclusión por parte del Estado peruano de alguno o de casi todos los componentes o “nacionalidades” que  conforman NUESTRO país.
 
El problema fundamental de la Constitución (o régimen constitucional) actual es que solo corresponde exclusiva y excluyentemente a una sola "constitucionalidad": la de una minoría criolla y de mestizos acriollados (una casta o etnia de cultura occidental, apoyados por subalternos mestizos aculturados en proceso de "blanqueamiento" o transculturación)  excluyente, que creó en 1821 una república a su medida, a través de la cual esa minoría se permite manipular el país a su antojo, usando el despotismo político criollo (partidos políticos e instituciones del Estado) y depredándolo a través del mercantilismo económico (neoliberalismo) más intenso y profundo.
 
No solo se tratará, esta vez, de "remozar" la Constitución, o “volver” a la Constitución del 79, se trata ahora de cambiar el régimen constitucional criollo discriminador, excluyente y centralista, hacia un régimen plurinacional de verdadera democracia, con una Carta Magna que sea debatida en todos nuestros idiomas, redactada y firmada por todas las naciones (quechuas, aymara, amazónicas, criolla, mestizas, etc) en una asamblea constituyente plurinacional, convocada y realizada por un poder constituyente de todas las naciones que constituyen e integran el Perú. Es decir el cambio debe ser radical y debemos dejar atrás la desvergonzada maniobra del criollaje que graciosamente quiera otorgar "cupos", dentro de "su Estado" para los "excluidos".
 
Si no pasa esto, no habrá pasado nada, habremos “saltado del sartén a la brasa”, habremos “cambiado babas por mocos”. No habremos dejado de padecer esos 200 años de “bastardismo”, con que el “hibris” nacional criollo, nos ha retenido prácticamente en la barbarie. Hay pues una diferencia abismal entre remozar la Constitución actual y acabar con el régimen constitucional que soportamos estos 200 años.
 
Y entre el clima "bamba" creado por la "leche bamba" que vende Gloria, hace pocos días y valga el “lenguaje analógico”, para expresar y comunicar las miles de imágenes que se me vinieron a la memoria, viendo esas escenas horrorosas de los “trabajadores informales", aquellos de los contenedores en las Malvinas, incendiándose y pidiendo auxilio sacando los brazos por esos “respiraderos” que simulaban ventanas, y sintiendo la horrorosa perplejidad del inmovilismo de TODOS los peruanos, frente a esa tragedia televisada en vivo. Para ellos NO hubo rescatistas especializados, ni “Chavín de Huántar”, ni “PN-Rescate”, ni helicópteros de la FAP, ni nada. Estaban condenados en contenedores para que estos obreros “secuestrados” no puedan escapar –así estaría tipificado el delito que cometen estos empresarios que los contratan y los encierran- es un secuestro. Este “poner candado” existe en las Malvinas, y en todo sitio en el Perú…”, para que los cholos “bastardos" no puedan escapar de su situación de sometidos, de ilegítimos. Es igual  también, por ejemplo, esa norma del Congreso que pone "candado", castigo o “penalidad” a los “otorongos” de FP u otra bancada, que les impide renunciar y aspirar a formar otra “bancada”.  Estas imágenes trágicas y crueles de los jóvenes carbonizados en aquel contenedor de las Malvinas, traducen y nos muestran (las podemos volver a ver en Youtube) impecablemente, la situación en la que subsistimos, todos los “cholos peruanos”, en esta “cárcel constituida” desde la independencia, de esto que se llama Perú.
 
Aunque parezca muy radical, he tratado -y trataré en adelante- de fundamentar que esta es la situación real de la mayoría de los peruanos y simbólicamente de TODOS LOS PERUANOS, reducidos a una situación legal de "bastardos", es decir que por las incapacidades de un Estado de minorías, no puede y no quiere RECONOCERNOS A TODOS, en derechos y deberes constitucionales, cuestión que fácilmente es justificado diciendo que sucede por "la herencia colonial", y puesto que este reconocimiento quitaría a esas minorías sus evidentes privilegios. Así sucedió en 1821 en adelante y así sigue sucediendo en esta “historia de los 200 años de una independencia bamba”.
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